Mi más sentido pésame

Un abrazo... dos, uno conformista, el otro de agotamiento
Camino al entierro, no de muertos,  si no de vivos…
¿No has sentido?
Estar enterrado bajo tus recuerdos,
Los pensamientos ocultos, se escapan, te sepultan
El entierro, traspasa la piel, los huesos, inunda.
Triste,
Como ir solo a un bar, embriagarte de todo
Te doy mi más sentido pésame
Te lo regalo.
Úsalo,
Póntelo,
Juzgame,
Y muere también,
 C o n m i g o.

Fracaso

La noche llega silenciosa y los pasillos del hospital son sólo el eco de la rutina diaria como el murmullo del agua que resuena en la oscuridad a la orilla del río. Mientras la monstruosa sociedad duerme en su nido, los hospitales menguan sus llamas como una hoguera sin alimentar, la leña arde al rojo por dentro pero sólo las cenizas que quedan en el exterior son visibles a unos ojos distraídos.

La noche llega silenciosa y los pasillos del área de enfermedades tropicales son mansos a esta hora, sin embargo se quiebra la calma cuando a lo lejos se escucha el gemir de un paciente, un lamento; podría ser una queja de dolor o quizás la simple desesperación de un alma atrapada en un cuerpo que no responde, una plegaria de un dolor que aún no he descubierto o tal vez, simplemente, un delirio hipoactivo, una psicosis. Sólo puedo hacer conjeturas al respecto, no hemos terminado de descubrir que es lo que ha destruido la vida de esta persona, la vida de su hija pequeña o la de su madre que duerme todos los días en una banca de plástico sentada al pie de su cama.

Sólo se pueden hacer conjeturas mientras que él grita cada unos tantos minutos rompiendo el silencio, recordándonos lo terrible del fracaso. Soy plenamente conciente que no soy yo quien le ha enfermado, que en la medicina como la conocemos tenemos suerte si podemos detener la enfermedad y evitar que progrese sin lograr recuperar lo perdido, soy conciente que son muy pocas las dolencias que podemos realmente curar y sólo nos quedan tratamientos que hacen más dignas las enfermedades, si esto fuese siquiera posible; pero aún así, sus gritos tienen sabor a fracaso, a impotencia, a derrota.

Son gritos que calan en toda mi espina dorsal y me recuerdan constantemente que aún hay tanto por hacer o por terminar de aceptar si fuera el caso.

Tiempo

Hace unos días desperté sin ese sentimiento de incomodidad que normalmente me invade cuando te extraño, como si en aquel día sin importancia yo hubiera podido sonreirte sin sentirme hipócrita y hubiera podido pasar la tarde fría a tu lado en algún café hablando de cualquier cosa; después de todo, siempre disfruté de nuestras conversaciones, hoy es otro día.

De todas las explicaciones en la ciencia, desde los protones a las estrellas, siempre me ha resultado de lo más difícil hacerme un concepto claro del tiempo; como si estuviera atrapado en un vórtex de saltos cuánticos derrepente paso de una época a otra y ni siquiera puedo hacer un recuento de cómo he llegado a este punto. Muchas cosas han ocurrido en mi vida, y las etapas cada vez más lejanas son sólo un recuerdo. No dejo de pensar en un futuro no muy lejano donde todo esto que soy ahora sólo sea una página más en la corta historia de mi vida.

Un salto más tarde.

Extrañarte es sólo un manifiesto de soledad; una etapa a ser vivida através de una ulcera en formación, de más cigarrillos en la creación de un cáncer ocupacional, el taladro del dentista que remueve una carie. Un engaño.

1.0


Con la bala atravesada en la cabeza, aún así, el sueño se hace presente. El dolor durará lo que tenga que durar, estoy convencido de eso. Al menos ya no jodes tanto como antes.

El tiempo hace lo suyo y lo gracioso es que la intención de olvidar fue olvidada en el proceso de soledad, que aún dura.



Angel ruisénico

No te quiero cerca angel ruisénico. Sonará incoherente mi sincericidio aquí presente, pero es lo que siento cada vez que te escucho hablar. No eres un angel y no sabes que es ruisénico. ¿Para qué puedo desinstruir tu corazón ?
No sé que parisemes en mi cuerpo, ni cuanto acurbrazas a cuanto otro ves.