Tiempo espectral

Desde hace algunos días he empezado a usar un reloj de muñeca; es de color negro y con un fondo plateado, me gusta observarlo cuando la luz le llega en diferentes angulos y refleja una textura radiculada que lo hace más profundo lo convierte en algo así como una ilusión optica. 

Ayer mientras caminaba reflexionaba en lo extraño que se siente en mi muñeca, lo extraño que es tener al tiempo como parte de uno mismo, recordaba porqué nunca me había acostumbrado a tener un reoj, siempre me dieron la sensación de estar atrapado entre sus manecillas y el tic tic que van haciendo cuando caminan; como si mi vida, o la vida de cualquiera, pudiera ser medida en pequeñas porciones de tiempo, como si uno pudiera resumir el día en horas y peor aún programar lo que se va a hacer dependiendo de estas barreras imaginarias que nos hemos ido colocando para llevar un ritmo más ordenado... no me gusta ser preso del tiempo, no me gusta decidir si una hora es mucho o poco, y no me gusta tener que ponerme horarios para realizar actividades, quizá por eso hasta ahora nunca había tenido un reloj en la muñeca. 

Es que el tiempo es como un fantasma, es tiempo espectral; porque ya me ha sucedido que un sólo instante decide cómo será el futuro, ya me he sentido insignificante a comparación de unos segundos en la vida de otra persona; y después me encontré predicando "uno no puede dejar que un instante defina el resto del tiempo..." pero también sé ahora, que un instante puede hacerlo, no debería, pero definitivamente puede... cuantos segundos me gustaría borrar, cuantos instantes olvidarlos...

Si bien es cierto el tiempo también depende del sistema de referencia, depende de quién es el que lo está viviendo; puedes vivir a mil por hora, no sentir que los días pasan, y que el día nunca termine de ser suficiente para todo lo que quieres hacerd; pero también puedes encontrarte atrapado en horas que no terminan, esperando que termine la clase aburrida del año, o simplemente esperando encontrar otra vez razón suficiente para levantarte de la cama más que esa inercia que puede pretender maquillar el que no tengas una. 

El reloj, pesa en mi muñeca, pesa en mi conciencia; sé que el tiempo no se detiene y me asusta, sé que el tiempo no pasa rápido cuando quiero que simplemente me atropelle, y al final, mi reloj es como el enemigo más terrible, que sabe cuando detenerse cuando no la estoy pasando bien. 

Creo que sería más productivo tener en "feliz-o-metro", para poder saber cuan felices somos en el día o en un instante determinado... claro que en estos últimos meses igual me hubiera pateado sin piedad. 

tiempo espectral, que se detiene y atropella, 
no hay duda de porqué algunos lo hicieron dios, 
y quizá algunos otros demonio. 
Después de meditarlo mucho, de inventarme mil excusas para no atreverme, al fin me decidí a expresarme y a compartir parte de mi filosofía de la VIDA...

Cómo poder dar cariño o tal vez amor a los demás, si no sentimos lo mismo por nosotros. ¿Porque será mas fácil valorar a los demás que a uno mismo? ¿Por qué podemos ser más tolerantes con los demás que con nosotros?

Es que acaso fuimos creados para querer sólo a los demás. Será verdad eso de trata a los demás como quisieran que te traten a ti, y si es así, entonces porque no nos podemos querer. ¿Por qué podemos llegar a ser nuestro peor enemigo?

Música, canciones, y alaridos

Nunca he pensado que tengo una buena voz... es más, creo que tengo una voz espeluznante y compadezco a aquellos que tienen que escucharme hablar, todas las veces que oigo como suena mi voz grabada simplemente tiemblo de pensar que así es como me oye el mundo...

A pesar de eso, me he sorprendido a mi mismo en lo que se llamaría un cantar sin querer queriendo; yup, estoy cantando, estoy moldeando todas las sensaciones metidas en lo más profundo de mi tripa y las estoy convirtiendo en alaridos que despertarían hasta al vecino más sordo. Pero al final, lo interesante es que ha sido como una revelación, darme cuenta que prefiero hacer canciones y letras bonitas, quien sabe, quizá alguna vez me anime a colgar alguna.

Las últimas 24 horas han sido un tanto extrañas, y a decir verdad este es el primer fin de semana que no me siento medio depre, medio alertargado; y a pesar que no he dormido casi nada, ha sido divertido encontrarme en un remolino de actividades durante todo este tiempo; hoy terminamos el boceto de una canción, terminé bebiendo cervezas en el restaurante de la esquina desayunando lomito al jugo... interesante todo, como para variar el escenario.

Definitivamente recomendable, ir a desayunar después de una noche añeja de recuerdos con los amigos; y también, terminar de escribir canciones de cuando acaba el verano y de lo lindas que son las chicas y sus bronceados.

Recuerdos Añejos

Ayer fue una noche de recuerdos, saqué la caja de zapatos donde guarlo viejas fotos del colegio; los amigos nos juntamos alrededor de la mesa y al brillo de los vasos de vodka empezó una ronda danzante de imágenes antiguas... Creo que ellos nunca las habían visto, y la verdad es que yo no soy del tipo al que le gusta ver fotografías, es más, cada vez que puedo intento esconderme de las cámaras, es como si congelara un tiempo, es como si congelara sentimientos en pedazo de papel de foto, como si algo de mi se quedara ahí para siempre y cuando regreso a verlas otra vez, un poquito de nostalgia y otro poco más de anhelo por tiempos en los que no importaban muchas cosas. Diablos! Que felices fuimos riendo todo el tiempo!

Siempre me gustó la fotografía, recuerdo haber pasado horas viendo el mundo a través de una lente de vidrio, viendo por un zoom o un "gran angular"; me la pasaba coleccionando imágenes extrañas, de cementerios, de flores, de personas que nunca se dieron cuenta que mi lente les robaba un poquito de sus tiempos... Jugando con el diafragma, con la luz, a veces apuntando la fotografía y la técnica; y si bien nunca aprendí a tomar buenas fotos, creo que esa visión del mundo me ha dado una percepción diferente de la perspectiva, de la luz, y del encuadre con el cual observo el mundo. Hasta cierto punto, las cámaras digitales me quitaron eso, me quitaron la posibilidad de imaginar la fotografía antes que tener en las manos ese papel mate oliendo a químicos, o a través de los negativos, la tecnología me quitó la cámara mecánica que tanto me gustaba.

Dejé de tomar fotos hace muchos años, dejé de interesarme en esas cosas; la vida sucedió y otros intereses llegaron a mis manos, pero extraño las fotos, el sonido del "click" cuando apretabas el disparador... Ayer, entre recuerdos inmersos en esas imágenes de niños inocentes y juguetones, traviesos y sin la menor idea de qué trata el mundo real; entre amores del cole, de niñas lindas que siempre serán iguales en mi memoria; también recordaba que estaba pensando cuando tomaba las fotos, y recordaba además aquella chica que compartió esa media manía conmigo, y las fotos en blanco y negro que nos sacabamos jugando.

en parte, hoy, me siento algo triste; siento que he perdido mucho de lo que hablan esas fotografías, que me he alejado del mundo, del universo para construirme un muro inmenso entre yo y esa realidad; siento como me he extraviado yo mismo, al menos algunos pedazos y quiza sea por eso que no soy de andar viendo fotografías, porque son el registro de una evolución propia que al final, no sé si ha valido la pena, como que una parte de mi aún quiere seguir siendo ese niño, o al menos, intenta recordar todo el tiempo como era serlo

Igual, ayer fue una noche de recuerdos añejos, de risas, de amigos... hacía tiempo que no paseaba por un pasado tan lindo; y me voy preguntando, si:
"y conosereis la verdad, y la verdad os hará libres... y la libertad dolerá con la realidad, con la responsabilidad de conocer"
Y quiero, conocer menos, y ser menos libre, como cuando era niño y mi universo era un cuarto de juegos sumergido en nada más que Lego y plastilina.

Regresar

Lo bueno de tener a donde regresar, es que no importa lo que pase, siempre sabes que tienes aquel lugar donde poder refugiarte... creo que eso siempre ha sido esto para mi, y quizá eso fue lo que en principio quería que significara. Imaginamos una estación abandonada, donde sólo trenes fantasmas llegaban, a veces y por coincidencia terminaríamos ahí de cuando en cuando. Y esta es mi historia que quiero contar.

Finalmente, después de toda una mazamorra sentimental, por fin siento que otra vez encuentro mi ritmo; como un beat electrónico mis dedos golpean el teclado, y por fin, puedo pensar en otras cosas fuera de lo que se había convertido en sombra de todo lo que la cesera maquinaba.

No sé cuanto tiempo ha pasado en realidad, no sé si cuenten las noches que casi no encontraban sueño, no sé si cuenta que a veces los días parecían semanas y las semanas interminables; pero al fin y al cabo, uno no puede darse el lujo de quedarse estancado en un momento para siempre, más aún cuando la realidad golpea tu puerta diciendo " los para siempres, no existen".

Creo que al final mi problema siempre ha sido querer demasiado, demasiadas cosas, demasiado a una sola persona, demasiado de la vida y demasiado de lo que podría llamarse amor... Cuando uno despierta de eso, la sensación de haber estado soñando todo el tiempo vuelve a cazarlo como un viejo diablo al cual le vendiste el alma, como los hellhounds que abundan en una vida llena de dolor y sufrimiento... Y por eso, algún tiempo atrás, había decidido que combatiría aquello que hace sufrir, intentando contagiar un poquito de sensaciones pop, o como quiera que se llamen. Hoy sé, que no puedo hacerlo, que no puedo siempre verle el lado positivo a la vida, pero que puedo reir incluso de las peripecias del viaje hacia un futuro inevitable, y que por lo menos eso quedará al final, una bitácora llena de risas y sonrisas a medio curar.

Así que al demonio con todo! (y todos con el demonio, que cuando uno menos se lo espera viene y se pone de tu parte) Y empezaremos otra vez, a partir de aquí, a buscar que escribir para hacer este espacio al cual siempre se puede regresar, un lugarcito más confortable.

Un abrazo para todos.